Extrañaré caminar por el piso rojizo. Verte pasar con el pantalón negro de vestir. Ir juntos a la maquinita y tus desayunos de $20.00. Las charolas cafés del comedor, los frijolitos y el arroz como el sol de cada día. El primer beso que me diste en frente de la maquinita dispensadora y la flor de papel que me regalaste el 14 de febrero. Es que tu recuerdo tiene el perfume de tu cuello, ese que es el combustible de sonrisas, la carita tierna que pusiste en el comedor el 8 de Marzo en la mañana que Minerva nos sacó de ahí. Los taquitos al pastor de la esquina. El dia en que fuimos a conchas chinas y a los "Arcos" que eran un misterio para mi. Mis dolores de huesos y de pies. Tus detalles y las cosas que esperaba de ti y omitiste. Las ganas de darte un beso todas las mañanas y las pocas veces que lo conseguí. Aquel beso travieso en la cocina y la vez primera que vi la luz de la noche en tu piel, ese regalo que me dejó el corazón con estrellas. Las veces que te pedí, me abrazaras mientras dormía, las que lloré sin sentido y sin ninguna dirección. Y el calor que dia a dia pretendía encender en tus brazos y consumierme ahí mismo.