miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Que haría sin mi templo?

¿Qué haría sin este espacio?
Ha llegado al punto de ser un lugar favorito... un vertedero de mi.
Sólo pienso en correr, no quiero acurrucarme, quiero poner un punto final que duele, que sangra.
No puedo estar mucho tiempo en el mismo lugar.
El girto se atora en mi garganta, me quema.
Me quemas.
Paz. Adiós 

lunes, 17 de septiembre de 2012

viernes, 14 de septiembre de 2012

(3/4^m+1)/(3/4^m+1)

Cuando a simple vista te das cuenta de un resultado.
Así te miro y se cuál será el resultado, algunos dicen que creo lo que quiero, pero simplemente lo veo, es tan fácil para mí, que mejor me divierto mientras llega el momento.

martes, 4 de septiembre de 2012

Piel Canela

Que se quede el infinito sin estrellas, y que pierda el ancho mar su inmensidad
pero el negro de tu ojos que no muera y el canela de tu piel se quede igual.

Si perdiera el arcoiris su belleza y las flores su perfume y su color,
no sería tan inmensa mi tristeza ... como aquella de quedarme sin tu amor.

Me importas, tú y tú y tú y nadie más que tú  :)

Ojos negros, piel canela que me llegan a desesperar
y tú y tú y tú solamente tú.

Piel Canela- Tin Tan.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Rivotril, por favor.

Es como algo que pasa durante el día y en las noches se convierte en pesadilla.
Sólo puedo dormir por la tarde, la noche no es segura. No es tranquila. Hay mountros debajo de mi cama, viendome desde el baño. Hay algo... hay algo.

Frágil

Había sangre en su playera, me repugnaba algo, pero no más que la pocilga en la que vivía, a lo que le llamaba "sweet home". Un departamento cerca del periferico donde el canturreo del tráfico pretendía frustradamente arrullar. Llegué después de su llamada que interrumpió el sueño de la tarde, dicen que hace que el metabolismo vaya más lento. Me vale carajo el metabolismo, me canso. Entre el trabajo y la ingeniería apenas y mastico algo. Mi ropa se hace más grande, como mis ojeras y mi piel más pálida, pero puedo asegurar que mi aspecto es mejor que el de ella.
Abbi, me había puesto los pelos de punta durante la llamada y después de colgar. Como lo dije en un principio, había sangre en su playera verde seco, el rojo brillante relucía desde sus fosas nasales hasta la mitad del pecho. La pocilga se caía en pedazos, del techo se desprendía un polvo blanco, la pintura se caía con cualquier rozón. El foco como de unos 60 watts ...Todo aquello no era habitable. ¡Era un dolor de cabeza!
-¿Qué pasó?
-Me pegué en un poste.-Mintió
-¿Te golpeó verdad?- Le pregunté alzando un poco el tono de voz.
Una de las niñas salió de un cuarto a otro, sin voltear a verme, de puntitas. Lugo cerró la puerta detrás de ella.
-¿Dónde está?
-Se fue... no sé a dónde- Me contestó con voz trémula y comenzó a llorar. La miré con desaprobación y después le eché mis brazos encima.
-Ven, vamos a lavarte.

El baño era de azulejos amarillos y con una luz encandiladora, había un espejo enorme que cubría la mitad del baño, pequeño muy pequeño. Abbi, no dejaba de llorar desconsoladamente, de morderse los labios en su intento por callarse. Lloraba, lloraba y no hacía más que llorar. En lo que se cambió de playera, tiré la verde a la basura y les ponía a las niñas la película de "Buscando a Nemo" Abbi se quedó dormida en el sillón café, tan aguado que parecía que se había sumergido en él.

Las niñas, Abbi, su padre, su padrastro... Era su vida, era la elección de Abbi, sus lágrimas, su casa, su refugio, todo su miedo y todo su amor, era algo que yo no puedo entender del todo, la soledad la carcomía, la soledad se tragaba su alma y su vida.
La abracé y lloré también junto a mi amiga hasta quedarme dormida.