lunes, 28 de junio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
A media luz
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La luz que se cuela entre las ventilas toca a mis ojos, haciendo que mis parpados con un dejo de pesadez se abran. Me llevo un brazo hacia mi frente, luego peiné mi fleco desacomodado. Inmóvil me quedé mirando el ventilador blanco de techo. Me hago consciente de mi entorno. Una pierna aquí. Otra allá. Un brazo rodeando mi cintura. Miro su cuerpo y trato, sin mucho éxito de recordar la noche anterior.Y eso que en mi mente vagaba el pensamiento que no había el dinero suficiente para excesos.Quite su brazo con el cuidado de no despertarlo. Me deslicé agilmente al borde de la cama. ¡Demonios! pisé sus lentes. Recorrí con mi mirada el piso de la habitación. Nada interesante. Lo habitual; colillas de cigarro, empaques de chicle, ropa, zapatos, y sus estúpidos lentes justo debajo de mis pies.Me vestí. Enseguida fui al baño... miré en el espejo mi rostro, mis ojos tenían el efecto tiznado del delineador. Me lavé la cara. Regresé al cuarto. Busqué la cajetilla de cigarros en su chaqueta.Vacia. Busqué en la otra bolsa, encontré sólo uno. Lo encendí tan pronto como me subí a la azotea. La azotea era mi lugar favorito de la casa, de esa casa pequeña que habíamos rentado apenas escasos 5 meses. Bueno que él había rentado. Él 18, yo 17. Jugaba con el humo que salía de mi boca y a veces de mi nariz. Me tumbé un rato, mirando el cielo y pensando ; ¿Qué coños estaba haciendo?
miércoles, 23 de junio de 2010
And I would ask for you to try again
jueves, 17 de junio de 2010
...y seguro volverás
Yo te preguntaba como te sentías pero eras incapaz de expresarte. Y derrepente vi tus lágrimas y no pude. Tuve que irme. Corrí por el pasillo. Ahogada en mis lágrimas.
Por que tenía que sucederle a ella. Ahora que podía disfrutar de la vida se apagaba. No comprendía porque te alejaban de mi. Yo te necesitaba. Yo te quería. No podía soportar perderte. Me dolía tanto por dentro que no pude reprimirme y me ahogue en llanto.
El dolor se hizo inmenso. Yo no quería que te fueras. No era capaz de soportar ese dolor que me ahogaba cada vez más. Después de un rato logré serenarme y volví de nuevo. Me preguntaste que me había pasado.
Nada es que se me metió algo en el ojo y me picaba." A mi también" me dijiste.
Te cogí la mano fuertemente, te besé y acaricié. Mi mirada estaba fija en tus ojos tristes. Mi voz temblaba y te animaba. Te decía que estuvieras tranquila que todo iba a salir bien. Que no te preocuparas, que todos te queríamos. Bromeamos un rato y te hable de cosas absurdas para poder arrancarte una última sonrisa.
Estaba destrozada por dentro. Me hice la fuerte. Otra vez deje una coraza en mi ser. Pensé para mis adentros:
Eres fuerte, puedes soportarlo. Cálmate y no llores No dejes que ese sea el ultimo recuerdo de ti.Quiero que me recuerde alegre
Los rayos del sol iluminaban cortas extensiones de arboles a la orilla de la carretera, no era un día especial, pero era uno nuevo como cada mañana que todo puede suceder, un día como cualquier otro, pero sin duda de reencuentros… de vuelta a la escuela, de vuelta a las tareas. Mientras ahora mi hermana ocupaba un lugar que antes estaba vacio, me concentraba en las imágenes desdibujadas de los arboles, mirando de vez en cuando unas cuantas nubes, por los que el sol salía tímido. Llegamos al blanco edificio. Me apresure por saber donde había quedado mi nuevo salón.
….
Necesitaba salir de ahí, no con urgencia, pero solo sentí la necesidad de salir, crucé el puentecillo de concreto y baldosas relucientes.
Tome una bocanada de aire, desviando mi mirada hacia un espejo grande y recorrí los contornos de las letras pintadas en azul marino “dirección” Una cara pálida me distrajo al mismo que llamaba toda mi atención… mientras las palabras de “D” se volvían un pequeño susurro. Mi mente adormecida seguía aquella figura alta, el tiempo que tardaba en recorrer la corta distancia me parecía una eternidad. Cuando la figura desapareció tras el espejo… Sentía como el flujo de sangre subía a mis mejillas
jueves, 3 de junio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
Los ojos se me llenaban de lágrimas incluso aunque diera de cabezazos hasta sacarme esas palabras de mi cabeza, y el dolor comenzaba en los bordes del agujero de mi pecho.
