Espero dormir dentro de poco tiempo, no estoy acostumbrada al café y no sé si sea el culpable.
Por la tarde caminé por el puente de "la prepa" dónde hace mucho no pasaba, fuí a la biblioteca a encontrarme con una amiga que hace mucho no veía, recién llegaba de Corea y me dió mucho gusto verla, pero me extrañé al saludarla y darme cuenta que no la extrañé. Me suele pasar... no sé cuánto extraño a una persona o alguna cosa hasta que la vuelvo a ver, es como si se hubiera quedado congelado, como el helado en la nevera. Y cada que quiero de ese helado, simplemente lo abro y lo saco. Es tan fácil vivir sin las demás personas que a veces me preocupa olvidarlas. Creo que encontré la razón, la razón por la que me es fácil vivir sin necesitar a alguién es porque siempre estoy ahí con esa persona, no extrañandola pero a veces recordandola y es como si jamás se hubiera ido.
Tampoco me asusta que me dejen de apreciar, pues de seguro no fuí digna de ese aprecio. Doy a me dida de lo que puedo, hago lo que me nace y sobretodo no cargo con más de lo que puedo. Así ando ligera...
Sí, es una excusa... para que no digas que no pienso en ti, pero simplemente no te extraño.
martes, 30 de agosto de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
A : J. Luna
Era martes, llegaste y de que te iras, no sé.
Alguna vez te miré, alguna vez me miraste,
En las olas de la mañana, y en la espuma de la noche
la magia se fundió, concediendonos un instante; el preciso.
No antes, no después.
Con tus ojos de noche, más tranquilos que mil gúrus,
con tu alma más ansiosa que la de un desafortunado,
con tus palabras más incoherentes que las de un loco,
que un loco gritando...
y con tu canto, tú con tu ¡canto!
transformando a mi mueca truncada, por una sonrisa
Tú con tu animo distraido y tan preciso.
Y con tu cuerpo que al alba se vuelve arte, se vuelve inspiración, se vuelve infinito.
Alguna vez te miré, alguna vez me miraste,
En las olas de la mañana, y en la espuma de la noche
la magia se fundió, concediendonos un instante; el preciso.
No antes, no después.
Con tus ojos de noche, más tranquilos que mil gúrus,
con tu alma más ansiosa que la de un desafortunado,
con tus palabras más incoherentes que las de un loco,
que un loco gritando...
y con tu canto, tú con tu ¡canto!
transformando a mi mueca truncada, por una sonrisa
Tú con tu animo distraido y tan preciso.
Y con tu cuerpo que al alba se vuelve arte, se vuelve inspiración, se vuelve infinito.
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