domingo, 16 de enero de 2011

Ensalada de mierda

Era de noche, yo volvía de la casa de Karenina.
Con esto de las balaceras, ya no dejan salir a casi nadie, incluyendome... aunque sé que siempre termino haciendo lo que quiero.
Se me hizo fácil ir a su casa después de la clase de Miss. Luna, despues de todo su casa queda a diez minutos a pie.
Cuando regresé a mi casa estaba algo cansada, encendí la lap y revisé facebook.
Saaresto se conectó por fb y comenzamos a hablar de lo que todos los adolescentes hablan para hacerse una idea de la personalidad del otro, es tonto. Tal vez asertivo cuando eres honesto, pero lo que dices por una red social es como el cristal de Amado Nervo. "Nada verdad y nada mentira".
Si le hubiera mentido por diversión, si le hubiera dicho que me gustaba "Camila, Banda el limón, Marco di Mauro" en vez de "Smiths, Band of horses, algo de Muse,Psaap, Bunbury y R. Spektor" sólo tal vez la fabricada casualidad ni siquiera hubiera asomado sus narices. Y ¿Desde cuando bandas famosas son tarjeta de presentación? Lo sé, desde siempre. Hablamos un rato y después me invito a salir. Le dije que no podría, estaba aislada (mi casa queda lejos) y no había taxis para acá. No insistió. Cerré la lap. Prendí la T.V. Estaba en medio de una pelea de March con Homero cuando mi hermana me interrumpe.
-Te buscan.
Se habia dejado venir. Pedí permiso, no me lo negaron. Me miré en el espejo de mi tocador. Mi cabello estaba hecho un lío. Lo dejé suelto, creo que se ve mejor, cuando me lo agarro, tienden a soltarmelo, no se si sea costumbre de los hombres, pero lo hacen a menudo. Coloqué una diadema negra recogiendo el mechón que anhelaba ser fleco. Mi mamá solía decir que así me veía mejor, que dejo ver mis ojos. Que son lindos. A mi me dan igual.
¿A dónde había dicho que iriamos? Genial! el Golden, uno de mis lugares favoritos donde tocan algunas canciones que me gustan o están por gustarme.

Saaresto estaba sentado afuera de la puerta de madera, junto a la triste noche buena marchita. Le pasé la mano por la cabeza.
-Listo- anuncié con desdén.
-Vamónos- sugirió entre dientes.
-Eso hacemos- bufé.

Aperantaba estar molesta por la sorpresa, pero pocas veces son las que me molesto, no suelo prestarle atención a estupideces.

Llegamos a la casa de su primo, era grande y parecía que cada espacio de la casa había mandado hacerse especialmente para cada cosa allí dentro. Bueno aquel lugar no se parecía para nada al Golden, pero al menos era acogedor. La música en el lugar era horrible, él lo sabía. Así que optamos por meternos a la casa poniendo de pretexto la gripa inexistente. Me invitó a pasar al estudio y sacó un libro azul del estante.
-¿Me habías dicho que te gusta leer no?
-Sip
-¿Has leído este?
Colocó el libro en la mesa de la computadora y me acerqué a leer el titulo. "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera.
-No.
-Está interesante, te lo recomiendo habla de los pesos que le damos a las cosas y se pone en dilema de cual es lo positivo, el peso o la levedad.

Tomé el libro y comenzeé a hojearlo, observé que tenía frases subrayadas. Y leeí una en voz alta. -"Delante había una mentira comprensible y detrás una verdad incomprensible".Levanté una ceja.
-Si, esa es buena. Tengo la mala costumbre de subrayar.Comenzó a leer un poco y junto con su voz se fueron mis ideas.

-Vengánse afuera, ya van a cenar.

Se formó para recibir la cena de ambos mientras yo calentaba el asiento. Empezó a sonar "I belong to you" de Muse y empezé a tararear, me animó un poco saber que alguien ajeno a mí la había puesto en la rockola y el estar ahí se hizo un poco más cómodo.
"¿Peso, levedad?" pensaba mientras recorría con mis ojos el contorno de las palabras. Tomé el libro y empezé a hojearlo. Me decidí a leerlo. Después de quince páginas él llegó con dos hot-dogs.
-Te gustó la canción?
-Qué canción?
-Muse
-Ahhh eso. Tú la pusiste?
-Que desgracia.
-Eh? Porqué?- preguntó algo sacado de onda.
-Ah?... Ahh! es que pensé que había otra persona en... ehm... ah! olvidalo.
-Mmm... ok.
Fué por una cerveza. Yo estaba fundida en las letras. De vez en cuando una que otra canción me hacia desatinar.
-Esta interesante verdad?
-Sí, me gusta que considere las casualidades, ehm pero Tomás se la piensa mucho.
-Es racional.
-Ay! te estoy dejando abajo verdad?
-No te apures, tu dijiste que no podías venir, y no estás, yo fuí contigo. -Puse los ojos en blanco para aterrizarlos en el libro de nuevo.
Ahora me sentía egoísta, pero moría de curiosidad, de vez en cuando veía por arriba de las ojas y lo descubría volteandome a ver con un gesto amable, como si disfrutara que leyera. Esa mirada la he visto antes. Cuando te hacen un regalo. Le sonreí.
-Ey una foto todas las mujeres!- Anunciaron gritando. No me moví.
-Veeeen! Una foto! Hay que amargada es tu amiga! Una muchacha me jaló del brazo. Tenía el libro apretado. Lo dejé en la mesa y él lo tomó.
Despues de 4 flash consecutivos, me regresé algo aturdida, me sorprendió ver que él estaba apartando la hoja del libro donde me había quedado.
Continué leyendo... y el me siguió mirando con ese gesto de tranquilidad. Kundera se difuminaba y ahora una voz dentro de mí que reflexionaba. Hacía mucho que le conocía y sólo saliamos cuando no había más que hacer, salimos muy poco en relación con el tiempo que llevamos de conocernos. Y nos conocíamos tan bien. Nos animabamos. Ahora que algunas cosas se habian hecho mierda. Sentí como si él fuera el unico capaz de entenderme y lo era. De no ser porque estaba apunto de ser padre, o la borrachera de la noche en que engendró al inocente.
¿Y si hubieramos salido esa noche? y no lo hubiera dejado tomar. En fin ese pasado ahora era el presente. Mi expresión cambió totalmente, mis ojos ya no estaban en las letras y para cuando me dí cuenta. El me espejeaba con el mismo gesto de confusión.
Lo encontré y estaba ausente en momentos que se han ido para siempre.

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