sábado, 13 de agosto de 2011

A : J. Luna

Era martes, llegaste y de que te iras, no sé.
Alguna vez te miré, alguna vez me miraste,
En las olas de la mañana, y en la espuma de la noche
la magia se fundió, concediendonos un instante; el preciso.
No antes, no después.
Con tus ojos de noche, más tranquilos que mil gúrus,
con tu alma más ansiosa que la de un desafortunado,
con tus palabras más incoherentes que las de un loco,
que un loco gritando...
y con tu canto, tú con tu ¡canto!
transformando a mi mueca truncada, por una sonrisa
Tú con tu animo distraido y tan preciso.
Y con tu cuerpo que al alba se vuelve arte, se vuelve inspiración, se vuelve infinito.

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