viernes, 9 de marzo de 2012

Crash into a blue car

Tarde de un día entre semana, me parece miércoles, sí eso creo; nos toca una aburrida materia con una aburrida maestra, por suerte me gusta la carrera y el salón no tiene un ambiente pesado. Está latente el final del invierno y algo de calor ya se cuela por nuestros cuerpos. Me paso la mano una y otra vez por la frente en señal de que ya no se me ocurre otra respuesta para el examen. Lo contesto siguiendo mi intuición. Lo entrego y en cuanto cruzó la puerta del edificio me siento un poco más libre.

Mientras camino a la salida de la universidad con mi ostentoso maletín negro, me limito a ver mis pies sobre el pavimento y mi sombra pegada a ellos, suena un claxón, gritan mi nombre.
-Sube, andale, me ordenó.
Yo sólo subí, ni siquiera lo pensé.
Pasando los topes de la universidad pude ver a una camioneta que venía justo detrás, pero a una velocidad muy alta, vi como nos arrebasó, pero de pronto el carro comenzó a girar sin sentido, por un instante  pude ver mis rodillas desde el techo y el tablero en el suelo, sentía los golpes pero no había dolor, sentía un flujo caliente por mi piel ... y finalmente paz, paz en algún lugar del piso.

Escuché las sirenas sonar cerca, esas sirenas que cantan en urgencias, ahora me hacían un "sólo" a mi. Yo tirada en el piso, la espectadora entumida. Pero a medias, una mitad aquí y la otra allá. Cada vez más debil. Sólo sabia una cosa: No habrá leche con galletas, ni ducha escuchando a Vegas. Esta noche no llegaré a casa.

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