Ahora que empiezo una nueva etapa, aunque suene exagerado, pero lo considero bastante fuerte como para marcar un antes y un después. Encontrar a mis padres, perdonarlos por mi ego y abrazarlos con mi cariño, ese del que tanto tiempo les privé es algo importantísimo, ahora que me enfrento al mundo laboral me dan fuerzas para seguir, su impulso para crecer, para entender, para comprender. Es ahora cuando la mayoría de las ausencias tienen explicación y encuentran excusa. Los comprendo. Y tal vez esté condenada a cometer el mismo tipo de errores o nuevos. Quizá encuentre un camino diferente, pero encontrarlo implica tomar el machete y abirir brecha. Sí, es justo lo que hago, no me gusta depender de alguién pero a tiempos sé que es imposible, somos seres sociales y por mucho que algunos se esfuerzen por apartarse, nadie es una isla. Es ahora cuando comprendo que aunque no esten presentes simultaneamente... viven en mí, en mi ser. Están juntos en mi cuerpo, soy su herencia. Soy su unión. Y el camino que marcaré con pasos firmes y fuertes dependerá un gran porcentaje de mí y otro tanto de ellos y hay que reconocerlo, del imprudente destino que no obedece voluntades.
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