domingo, 2 de septiembre de 2012

Frágil

Había sangre en su playera, me repugnaba algo, pero no más que la pocilga en la que vivía, a lo que le llamaba "sweet home". Un departamento cerca del periferico donde el canturreo del tráfico pretendía frustradamente arrullar. Llegué después de su llamada que interrumpió el sueño de la tarde, dicen que hace que el metabolismo vaya más lento. Me vale carajo el metabolismo, me canso. Entre el trabajo y la ingeniería apenas y mastico algo. Mi ropa se hace más grande, como mis ojeras y mi piel más pálida, pero puedo asegurar que mi aspecto es mejor que el de ella.
Abbi, me había puesto los pelos de punta durante la llamada y después de colgar. Como lo dije en un principio, había sangre en su playera verde seco, el rojo brillante relucía desde sus fosas nasales hasta la mitad del pecho. La pocilga se caía en pedazos, del techo se desprendía un polvo blanco, la pintura se caía con cualquier rozón. El foco como de unos 60 watts ...Todo aquello no era habitable. ¡Era un dolor de cabeza!
-¿Qué pasó?
-Me pegué en un poste.-Mintió
-¿Te golpeó verdad?- Le pregunté alzando un poco el tono de voz.
Una de las niñas salió de un cuarto a otro, sin voltear a verme, de puntitas. Lugo cerró la puerta detrás de ella.
-¿Dónde está?
-Se fue... no sé a dónde- Me contestó con voz trémula y comenzó a llorar. La miré con desaprobación y después le eché mis brazos encima.
-Ven, vamos a lavarte.

El baño era de azulejos amarillos y con una luz encandiladora, había un espejo enorme que cubría la mitad del baño, pequeño muy pequeño. Abbi, no dejaba de llorar desconsoladamente, de morderse los labios en su intento por callarse. Lloraba, lloraba y no hacía más que llorar. En lo que se cambió de playera, tiré la verde a la basura y les ponía a las niñas la película de "Buscando a Nemo" Abbi se quedó dormida en el sillón café, tan aguado que parecía que se había sumergido en él.

Las niñas, Abbi, su padre, su padrastro... Era su vida, era la elección de Abbi, sus lágrimas, su casa, su refugio, todo su miedo y todo su amor, era algo que yo no puedo entender del todo, la soledad la carcomía, la soledad se tragaba su alma y su vida.
La abracé y lloré también junto a mi amiga hasta quedarme dormida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario