Y como lo dije una vez, sólo pienso en venir aquí cuando mi cerebro galopa con fuerza, mis letras pugnan por salir desbocadas por el teclado y parecen jovénes sin cansancio. Se enamoran de mis dedos y saltan muy alto, hasta que desaperecen, bueno no desaparecen se quedan inmortales aquí. Eso quieren... la inmortalidad. Qué estúpida es la muerte si piensa que me iré. Nadie desaparece por completo.
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