viernes, 4 de diciembre de 2015

Lo siento, no iré a Colima

Abrí la puerta, sentí que vibraba. Que vibraba con la casa, la menta, el color, el agua, la falta de azúcar en la comida y el incienso en los ventanales. Aquello parecía un lugar sagrado en el que me creí reflejada, tranquila, equilibrada.
A veces sueño que regreso.
Y sé que podría. Sin embargo temo visitarla y no querer volver a salir. Así que no me culpes por no ir este año,  ni el que viene, y probablemente el siguiente tampoco.  

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