Y la noche como hace mucho no hacía comenzaba a abrazarme, ese abrazo fue diferente, fue asfixiante.
Después de cruzar un par de palabras algunos sentimientos empezaron a susurrar... Mi razón desmayada me obligó a rechazarme. Casi me olvido de respirar. Estaba tan inundada por mis emociones que incluso tratar de articular palabras y pensar con claridad se me dificultaba.
¿Porqué siempre lo mismo?- "entiende"- me apremiaba la voz. Repetidas veces cada que trataba de levantar murallas. ¡Como sí me conociera! Se queda con tan poco. Impresiones. Sé que ve en mí lo que quería que viera,pero ¿No puede ver a través de mí?
Me apresuré a salir del calor de mi prisión. A veces no me fijaba por donde andaba y evitaba todos los lugares conocidos y los que me pudieran llevar de regreso a casa.
Esa necesidad de alejarme de todo me impulsaba para seguir caminando. Me detuve en un puente, cuando la certeza de que alejarme más no ayudaría en nada. Daba lo mismo. No estaba respirando.
Bajé con cuidado por las orillas del rio hasta estar debajo del puente, me rendía al tiempo que una luz a lo lejos llamaba mi atención, otra y otra. Mi campo de visión se vio inundada por un vals de luces verdes. Inesperado.
Me quedé observando la función hasta que las nubes comenzaron a cantarme en el cuerpo. La brisa tupida me avisó que era tiempo de volver. ¡Demonios! me tropecé con algo. Mis ropas con algo de lodo. Un animal extraño, no quise averiguar que era. La pierna se movió. No era un animal. Era un hombre entre la maleza. Aturdida trataba de tomar una decisión. No sabía con que clase de peligro me estaba enfrentando. Tenia mis opciones y consecuencias algo claras. Se despertaba poco a poco y tomé una piedra que estaba por encima de mi cabeza y arremetí sobre su cabeza. Sé que no estuvo bien, pero no pensaba quedarme a ver como terminaba la noche. Al menos lo dejé lo suficientemente mareado para poder correr.
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