domingo, 29 de agosto de 2010

Seems like olds times


Lo cierto era que su cambio de humor, sus frases punzocortantes y hasta sus palmadas con algo de peso en mi cuerpo, ahora parecían tener una explicación. Nada que justifique como me hacía sentir.
-Perdóname llegué tarde, lo siento.
-No, no, no, no ¡cuando llegas tarde, le dices a la gente que no te importa que no cuenta contigo!-dijo gritando, pareciera que las venas de su cuello estaban al borde del colapso y sus ojos abiertos como platos.
-¿Estas corrigiendo mi gramática?´-pregunté con tono altanero.
-¡Trato de hacerte mejor!-contestó como si fuera una acción evidente.
-Lo arruinaste todo, lo sabes.
-Es mi razón de ser.
-Antes pedias mi consejo.
-Pues, me di cuenta que dependía mucho de tu juicio

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