Lo he dicho hasta el cansancio. En serio, mi vida está llena de mudanzas, ciudades, viajes, gente que no dura, en realidad nada me dura, todo lo que se relaciona conmigo cambia y sin ninguna anticipación más que mis corazonadas. Otra vez estoy parada frente a la camioneta cargada de recuerdos, escritos, fotos y tiliches, todos con una burlesca mueca y fingiendo que no estoy.
Llueve como en todas mis despedidas, y sin embargo aún espero la exepción...
Me voy de mi casa acogedora en Zapopan, dónde en lugar de trailers escuchaba aviones al despertar, me despido del cuarto que refugió mis sueños y pesadillas estos meses, de Maritza la persona más bondadosa que he conocido en mis casi 20 años de vida, echaré de menos a la ruta 629 B alias "La Chory", a la 380 A y al pueblito de San Juan de Ocotán, No escucharé todos los días la voz de la grabación del tren ligero con su buen inglés diciendo "Next Station: Washington", ni a Juan Pedro llegar con su café del 7 eleven que compra por su casa, ni a los mecanicos que se sientan a las 9:30 a desayunar en una rampa descompuesta, no volveremos a dar explicaciones a la Sra. Carmen por llegar impuntuales al trabajo, ni ver a Mathias con sus piecitos sucios por las oficinas perfumandolas con aroma a bebé. No, todo se acaba el viernes, antes de lo acordado.
La nostalgia me llega por rafagas, me ha gustado mucho estar aquí, llevaré lo aprendido por siempre en mí y lo mejor de todo es que no ocupo memorizar nada, ahora lo sabe mi alma.
Pero a esto no es a lo único a lo que le digo adiós, también a algunos compañeros de la Universidad, que remplazarán sin la menor duda mi espacio, personas que jamás creí me calaran tan hondo. Rayos mis ojos empezaron a arder, una, dos, tres gotas caen... Echaré de menos cada milimetro de ti.
Llueve como en todas mis despedidas, y sin embargo aún espero la exepción...
Me voy de mi casa acogedora en Zapopan, dónde en lugar de trailers escuchaba aviones al despertar, me despido del cuarto que refugió mis sueños y pesadillas estos meses, de Maritza la persona más bondadosa que he conocido en mis casi 20 años de vida, echaré de menos a la ruta 629 B alias "La Chory", a la 380 A y al pueblito de San Juan de Ocotán, No escucharé todos los días la voz de la grabación del tren ligero con su buen inglés diciendo "Next Station: Washington", ni a Juan Pedro llegar con su café del 7 eleven que compra por su casa, ni a los mecanicos que se sientan a las 9:30 a desayunar en una rampa descompuesta, no volveremos a dar explicaciones a la Sra. Carmen por llegar impuntuales al trabajo, ni ver a Mathias con sus piecitos sucios por las oficinas perfumandolas con aroma a bebé. No, todo se acaba el viernes, antes de lo acordado.
La nostalgia me llega por rafagas, me ha gustado mucho estar aquí, llevaré lo aprendido por siempre en mí y lo mejor de todo es que no ocupo memorizar nada, ahora lo sabe mi alma.
Pero a esto no es a lo único a lo que le digo adiós, también a algunos compañeros de la Universidad, que remplazarán sin la menor duda mi espacio, personas que jamás creí me calaran tan hondo. Rayos mis ojos empezaron a arder, una, dos, tres gotas caen... Echaré de menos cada milimetro de ti.
¿Buscas un par de palabras?
ResponderEliminarEs lo que trato de encontrar, pero sólo se ejecutan gestos -.-
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