jueves, 18 de octubre de 2012

Cabuérniga

Y como me reí con ella. Que estúpidamente pretendía estamparme otra vez contra la pared.
Sólo en el fondo de aquel bar estaba el fantasma de Manuel Llano Merino al que nadie le pudo enseñar, que él se forjó viviendo intensa, intensísimamente.

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