Dos niños saliendo de su casa
eso no era hogar,
en vez de lágrimas secar,
sangre era la que goteaba.
Cansados de tal violencia
salieron a la madrugada
sin sueter, ni sábana.
Vino tinto en su falda.
La niña rubia trenzada,
carita triste y desorbitada
El niño moreno,
fuerza aparentaba.
Mercados y calles
recorieron bajo estrellas
que no iluminaban.
Encontraron abrigo en
periodico y basura,
el perro sarnoso
su compañía.
El sol salió por la montaña
sonriendole a la calle empedrada
pasaba un viejo arapiento
de verdad que no miento.
El frío se volvió calor
cuando el mugroso
un cobertor arrojó.
"Vengan conmigo"se ofreció,
los dos niños lo siguieron con miedo.
Subieron a un segundo piso, señaló el balcón.
"Aquí se podrán quedar" señaló
más algo tendrán que dar.
Pueden se costeñitos,
pelando camarones chiquitos.
El balcón ahora parecía una jaula,
con barrotes del techo al suelo
sin baño, ni comida,
sólo duelo y camarón.
El niño respingó,
la niña se quedó.
El viejo se alegró.
Niña tu serás la costeñita de mi corazón
te quedarás hasta tu muerte
en alquel balcón
pelando camarón.
Su hermano desde la calle la vió,
se despidió y nunca más regresó.
Miriam Lune
(Fué un sueño interesante y muy fuerte)
eso no era hogar,
en vez de lágrimas secar,
sangre era la que goteaba.
Cansados de tal violencia
salieron a la madrugada
sin sueter, ni sábana.
Vino tinto en su falda.
La niña rubia trenzada,
carita triste y desorbitada
El niño moreno,
fuerza aparentaba.
Mercados y calles
recorieron bajo estrellas
que no iluminaban.
Encontraron abrigo en
periodico y basura,
el perro sarnoso
su compañía.
El sol salió por la montaña
sonriendole a la calle empedrada
pasaba un viejo arapiento
de verdad que no miento.
El frío se volvió calor
cuando el mugroso
un cobertor arrojó.
"Vengan conmigo"se ofreció,
los dos niños lo siguieron con miedo.
Subieron a un segundo piso, señaló el balcón.
"Aquí se podrán quedar" señaló
más algo tendrán que dar.
Pueden se costeñitos,
pelando camarones chiquitos.
El balcón ahora parecía una jaula,
con barrotes del techo al suelo
sin baño, ni comida,
sólo duelo y camarón.
El niño respingó,
la niña se quedó.
El viejo se alegró.
Niña tu serás la costeñita de mi corazón
te quedarás hasta tu muerte
en alquel balcón
pelando camarón.
Su hermano desde la calle la vió,
se despidió y nunca más regresó.
Miriam Lune
(Fué un sueño interesante y muy fuerte)
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