martes, 13 de noviembre de 2012

Puños al aire.

Estos 9 meses quemando el secreto en la garganta,
abrazando la impotencia con mucha fuerza.
No saber de él, no saber de mi.
Los días sin sabor,
el viento sin dirección.
El reloj marcando su ausencia,
cada minuto qué dejó.

¿Quién?¿Quién fue?
¿Porqué?¿Porqué?¿Porqué?
¿Porqué él? ¿Porqué yo?
¿Cuándo volverá?

Las preguntas que suenan puntuales en la mente,
la rabia amordazada contra un desconocido.
Las hagallas para arrancarle los ojos,
las fuerzas para matar, para hacerlo pedacitos y alimentar a los perros.

Sí matar, porqué no sé nada.
¡Nada, nada, nada!
Sólo su oreja en la puerta.
como un recordatorio de la gente que juega a ser Dios.

Un juego, una trampa,
una herida que desangra,
que duele, que arde.
que quema, desbarata.

Aunque yo por él.
daría toda mi sangre.
Con tal de apagar esta sed.
Con tal de saber de él.

Nadie parece escuchar,
la gente parece sonza.
Nadie coopera,
Nadie ayuda.

La gente dice que ya no estás,
No lo puedo soportar,
de verdad que no.

No te puedo dejar ir
¡Me importa un pito que sea lo mejor!
Te voy a encontrar
aunque tenga que dar mi vida, por volverte a ver.

Te extraño, Te amo.

No puedo gritar,
sólo escribir
y no parar de llorar

José Luis Crespo
¿Dónde estás?
Que hoy sólo quiero golpear
con mis puños al aire.


(Lo escribí por el secuestro de mi amigo José Luis Crespo Y.
Lo siento, profunda, profundizimamente.
Su padre lo busca con locura desde febrero.)

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