viernes, 2 de noviembre de 2012

Tú, yo... y la carretera

No supe dónde esconder mi tristeza, cuando comenzaste a caminar en sentido contrario a mi.

Me diste un beso y te fuiste, me alejé tan pronto desapareciste entre los escalones del autobús.
"Helena" con hache como la mujer que destruyó Troya.

Caminé algunas cuadras, no podía creer que ese lugar no parecía el mismo por la mañana. Cuando lo conocía a la perfección por la noche.

Convertido cada paso en suspiro, y cada taconazo desprendía cierta humedad, recordaba lo bien que se siente estar en tu regazo.

En mi guarida, dónde me siento en paz, en ese lugar dónde me siento más protegida que la mona lisa en Louvre.

Laila como la hermosa perra labradora cariñosa, Laila como la noche son mis amigas, así que aquí te espero.

Y te diré -Toc, toc
para que tu contestes-¿Quién es?

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