sábado, 11 de febrero de 2012

Entrada de Diario/ Estrellas de febrero.

No sé si me parezco a alguién que hayas conocido, no lo creo. En mi vida me he topado con un espejo... completo, sólo pedazos, piezas parecidas a mí. Incluso unas más brillantes y otras más opacas.

El clima se ha portado sangrón y me tiene atrapada en el cuarto escuchando música y escribiendo esto. Escucho a mi tita partiendo algo con el cuchillo en la cocina, mi hermana como siempre en silencio en su habitación. Yo en corto, escucho a mis dedos teclear y a mi voz interna dictandome estas líneas, hoy vengo a escribir por escribir, porque me gusta, porque no me hace sentir mejor, ni me ayuda a superar nada, es un pasatiempo que me agrada, creo... que es mi forma de vaciar la taza. 
Extraño el papel, era más prudente que una página de internet, sin embargo mis letras pugnan por decir, por contar, por existir por lo menos alguna vez que sean leídas. Aquí me permito ser un poco más sincera, más cómoda hablando de mí. Es mi lugar.
Veamos como se desarrolla la tarde, tengo pocas ganas de comer, de dormir, de caminar, es posible que falte a mis clases de teclado ¡Qué bárbara! ¿De dónde ha salido semejante holgazanería?

Esas estrellas de febrero caen del cielo disfrazadas de lluvia. Anda pide un deseo

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