miércoles, 22 de febrero de 2012

Lo que daría por un abrazo tuyo...

Tu voz por el telefono no sonaba lo sufientemente preparada como hubieras querido, para decirme al fin. La verdad. Tu protección a través de la mentira se desvaneció al fin, ya no tratas de engañarme ni de engañarte, sólo era cuestión de tiempo. Y el momento llegó.
Por fin pediste hablar conmigo y decirme a voz lo que pasa contigo, ni creas que lo imaginaba por las lágrimas y el adelgazamiento tan repentino de mi hermana.
No te reclamo nada, ni te pido más confianza, pues tienes armas para dudar de mi estabilidad emocional o de las ansias que encarno cuando pierdo el control.
Gracias por dejarme descanzar y decirme la verdad. Que tu cáncer ha avanzado, que no sólo está en tus senos, en tus ojos y en tu piel. Hablaste de muerte, de últimas voluntades, pero no te entierres si no estás muerta aún. Te amo.
Hoy te quiero un poco más... hoy te extraño mucho más.

Siempre tuya mamá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario