Había un caminito que se abría paso entre el pinar, que prometía desvanecerse en la bruma. Yo, la señorita que por lo regular no sabe medir los peligros detrás de la curiosidad, fuí siguiendo las huellas de rodamiento que insinuaban la entrada algún lugar, sin embargo no me sentía extranjera, el sentido de pertenencia era tal, que me dejaba avanzar como si fuera un rumbo conocido... avanzé y lo que pasó ahí se ha borrado de memoria. Quedando un vacío y una laguna mental profunda.
Sólo me recuerdo saliendo, mirando la punta de mis pies emergiendo entre la espesa neblina y al salir de ahí, se me llenó la cabeza de preguntas, el inconsciente de nostalgia y el presente de necesidades
No hay comentarios:
Publicar un comentario